Por el verde valle: Recorrido visual

Hay lugares en la piel de la tierra que aún conservan la belleza y grandeza naturales en lo sencillo y fluído de sus paisajes, rincones, piedras, bosques, ríos, altozanos, horizontes, amaneceres y atardeceres...

 Desde el oteadero natural de la Posada del Arba, desde cualquiera de sus habitaciones se percibe el este humilde encanto nada pretencioso de sus vistas al valle verde cruzado de ocre y pardo en el Otoño, nebuloso de brumas y chimeneas en invierno, en Primavera de un verde exultante que no se desgasta ni el agostado verano...

 Es un "verde valle" más sobre la tierra, una nota musical alegre tras cruzar la dura estepa, un paraiso nada ostentoso donde aún perviven ardillas, cárabos, gatos monteses, garduñas, martas, ciervos, jabalíes, alimoches... incluso humanos nativos y de fin de semana... Hay que dejarse impregnar por este paisaje para respirar y sentir su sencilla y humilde belleza...