Sólo desde la quietud, podemos ofrecer y ofrecernos lo mejor de nosotros mismos...

 Vivimos vidas ajetreadas y convulsas, donde los acontecimientos se suceden en una estresante solución de continuidad que apenas deja un resquicio a la luz de la serenidad, esa que aparece en contadas ocasiones en nuestras vidas...

 Vivimos "como si viviéramos", enfrascados en la acción cotidiana, en la rutina ruidosa, con los sentidos embotados, perdiéndonos la mayoría de los colores que nos ofrece el rico paisaje de nuestra existencia, proyectados en el futuro, acostumbrados a la tensión, conviviendo con la alteración, durmiendo con el descontento... ignorando la belleza, la calma, la serenidad que puede brotar de nosotros mismos en cualquier circunstancia... si, es posible vivirse mejor a pesar de los tiempos... es el tiempo interno sobre el que podemos influir para nuestro bienestar y el de las personas que nos rodean.

 Podemos relajar nuestras vidas, quizás no todo el tiempo, pero aunque sólo sea un instante, vale mucho la pena.

J.M.M. Durán

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