15. ago., 2014

El tiempo no es lineal

El tiempo no es lineal, ni constante, ni tiene la misma densidad,
No flota siempre en el agua del presente, ni es igual de opaco a las emociones...

El tiempo no marca de igual manera nuestras vidas, nuestra hoja de ruta vivencial,
no dicta sentencias cuando debe, ni es siempre buen aliado para el que espera...

Hay días cargados de denso tiempo, tan denso que deforma el horizonte de los sucesos,
cual agujero negro en la galaxia de los sentimientos, engulle estrellas enteras de esperanza...

Un día puede ser una metáfora de toda una existencia de vivencias sucintadas,
Una noche tormentosa, el resumen ácido y voraz de un ser en soledad, aunque nacido para dar...

Tiempo y distancia, distancia-tiempo, nuestra cárcel conceptual decorada por barrotes de necesitadas caricias, de fríos suelos, de añorados abrazos y descarnadas paredes de besos rotos y adioses...

Pero hay una fuerza entre nosotros mortales, carnales, inseguros y desnudos seres,
que se zafa de la cárcel y sale a pasear de vez en cuando, se eleva por encima de herrumbres y llantos, derrama y ofrece, siembra y abre sus manos, acoge y suspira, sin esperar nada a cambio,
en verdad,  a ningún nombre humano  se somete...

Quizás algún día estemos preparados, para sobrevolar como mortales por encima de nuestras cárceles, porque ya no haya ni barrotes, ni suelos ni paredes heridas, sólo fluidez, vibración común, sin defraudarnos como ahora nos defraudamos...

Mientras tanto hacemos de humanos, recibiendo de vez en cuando pequeños toques de trascendencia, a través de un suceso, unos ojos, una voz, un lloro... una hermana o hermano en vibración perdida en el tiempo lineal... entre pan, sangre y sudor.

Oh, los barrotes, el suelo, las paredes... y tras la ventana, una realidad superior a todas... la luz que ilumina nuestro camino... sólo hay que desentornar los ventanales del corazón...

 

Juan Manuel Moreno Durán