31. jul., 2012

Ríos de energía

No hace mucho tiempo, antes del cambio conceptual sobre el ocio y las vacaciones que nos condujo a ser “turistas” más que viajeros, los ríos de montaña y valles aún poco contaminados de España, se poblaban de bañistas intrépidos a pié descalzo por entre las piedras y los bojes, con mochila o sin ella se disfrutaba de un baño vivificante en aguas frías pero reconfortantes precedido de un baño de sol en las piedras lisas de la orilla… Tras un tiempo de cuasi abandono generalizado de estas prácticas, se está volviendo a estas costumbres ancestrales de baños en pozas de río y meandros tranquilos, quizás por mor de la crisis económica que nos empuja a buscar alternativas baratas de asueto, quizás porque estemos saturados de artificialismos, quizás el instinto natural que reaparece en tiempos de transición y cambio.

Ya se trate de un baño en las pozas del río Guarga ( Huesca) o las pozas naturales del río Tormes aguas arriba del Barco de Ávila o en los meandros cristalinos del Ebro a su paso por el valle de Valderredible entre Cantabria y Palencia, un baño de río energetiza, tonifica, estimula, fortalece, depura,  despierta sensaciones y emociones tildadas de olor a lavandas, mentas, boj… cristalinas aguas que esmerilan la piedra y evocan infancia y juventud, pies descalzos y libres, hormigueo en las piernas, golpes de agua y oxígeno que alimentan nuestra piel interna y externa…

¡Que bien se duerme y que bien se sueña tras un refrescante baño en un río de energía!