31. jul., 2012

Tratando con burros (Psicología asnal y comparada)

Cuenta Isabel, una dulce mujer dedicada a la crianza de los burros en el Somontano del Moncayo (Aragón), que al burro no se le puede obligar, sino convencer…

 

Los burros han sido tradicionalmente maltratados y ninguneados más allá de ser una fuerza de carga, su mítica obstinación fue entendida como cobezonería y tozudez típica de mentes obtusas, cerradas y atrasadas… en cualquier caso la figura de un burro persiguiendo una zanahoria alrededor de una noria y que nunca llega a alcanzar, estratagema cruel que se empleaba antaño para que el burro rindiese, es también una alegoría de la propia conducta humana muy actual... siempre actual...

 utilizando la psicología comparada, si bien el burro como équido tiene una determinación en sus actos a prueba de bombas, en comparación con la determinación variable del homínido humano, se trata de un animal especial, con una percepción e inteligencia muy estimable; cuentan las personas que conviven con burros que saben leernos los sentimientos, al fin y al cabo llevan conviviendo con el ser humano más de 12.000 años y ellos  nos conocen bien, mejor que nosotros a ellos.

 Los burros son muy intuitivos (hay quien asegura que animales telepáticos), tienen unos sentidos muy desarrollados, como el gusto, el olfato y el oído, perciben ultrasonidos a través de sus pezuñas y muestran una fidelidad, nobleza  y confianza para con quien bien les trata y comprende que muchos humanos ya quisiéramos…

 Pasear en burro y tomar contacto con él es un ejercicio sumamente aleccionador, es por ello que los niños enseguida empatizan con ellos y saben que los burros son seres muy especiales…

 

 ¡Vale la pena tratar con burros !

 

JMMD